ANTROPOCENO
InstalaciónAntropoceno parte de una teselación matemática para construir un sistema de crecimiento potencialmente infinito. Tres variaciones de un mismo módulo —idénticas en su perímetro pero diferentes en su estructura interna— pueden combinarse libremente, generando una trama irregular a partir de una regla geométrica precisa.
La estructura resultante se sitúa deliberadamente en un territorio ambiguo entre lo artificial y lo orgánico. Vista en conjunto puede recordar al tejido denso de una ciudad o una medina, pero también a formaciones minerales, células o líquenes que se extienden mediante repetición y crecimiento. Esta ambigüedad sirve para cuestionar la oposición tradicional entre naturaleza y artificio y plantear un paisaje en el que construcción humana y crecimiento natural parecen responder a una misma lógica.
La propia materialidad de la pieza participa de esta reflexión. Los módulos se fabrican a partir de yeso y arcilla, materias de origen mineral transformadas mediante procesos humanos y estrechamente vinculadas a la construcción del paisaje urbano. La obra convierte así la teselación en una suerte de geología artificial: unidades producidas y ensambladas que, mediante su acumulación, terminan adquiriendo el comportamiento de un organismo.
El sistema no determina una forma definitiva. Los módulos pueden crecer en diferentes direcciones, disponerse horizontal o verticalmente y adoptar configuraciones distintas en cada montaje. La versión original estuvo formada por mil piezas, pero Antropoceno no posee unas dimensiones cerradas: cada instalación constituye únicamente un fragmento posible de una estructura que podría continuar expandiéndose indefinidamente.
Antropoceno, 2024
Proyecto ganador de Pensar la Ciudad, Plataforma AUR, Madrid, 2024